Category: Apuntes


Figuras literarias

Alegoría: consiste en la representación de ideas abstractas a través de la utilización de formas humanas, animales u objetos cotidianos. De esta manera, puede constituirse un sistema extenso y de gran complejidad que se halle subdividido en imágenes metafóricas que representen un pensamiento o situación de mayor alcance.
Ejemplo: una mujer con sus ojos vendados y una balanza en la mano es alegoría de la justicia.

Aliteración: consiste en la repetición de un fonema (o en la de una combinación de fonemas) a lo largo de una frase, un poema o cualquier otro tipo de texto. Su objetivo es conseguir un efecto sonoro determinado. También puede incidir en el plano de la significación.
Ejemplo: “en el silencio sólo se escuchaba / el susurro de las abejas que sonaban” (Garcilaso de la Vega, “Égloga III”).

Anáfora: cercana a la aliteración, consiste en la repetición de una palabra (o de un conjunto de éstas) que se encuentra al comienzo de una frase o verso.
Ejemplo: “es un vano artificio del cuidado, / es una flor al viento delicada, / es un resguardo inútil para el hado” (Sor Juana Inés de la Cruz, “Soneto CXLV, A su retrato”).

Antítesis: es la figura que se produce cuando se utilizan dos sintagmas, frases o versos en los que se expresan ideas de significación opuesta o contraria.
Ejemplo: “Mis arreos son las armas / mi descanso, el pelear / mi cama, las duras peñas / mi dormir, siempre velar” (Romance Anónimo).
Antonomasia: consiste en la utilización de un atributo característico de una entidad individual, para poder particularizarla. Ese atributo asume entonces la función de nombre propio y, de hecho, a veces sustituye el nombre original.
Ejemplo: “la Ciudad Eterna” por Roma.

Encabalgamiento: tiene lugar cuando la pausa del verso no coincide con la pausa morfosináctica (una coma, un punto, etc.). El encabalgamiento puede darse entre versos de una misma estrofa o bien entre el último de una de ellas y el primero de la siguiente.
Ejemplo: “Oye cuánto ruido; el mundo tiembla / como un abril pisoteado”.

Hipérbaton: así se denomina a la alteración del orden sintáctico natural de los términos que constituyen una oración. Fue un recurso especialmente utilizado en la prosa latinizante del siglo XV y en la estética del Barroco, con el objetivo era hacer más noble el lenguaje.
Ejemplo:

De este, pues, formidable de la tierra
Bostezo, el melancólico vacío
A Polifemo, horror de aquella sierra,
Bárbara choza es, albergue umbrío
Y redil espacioso donde encierra
Cuanto las cumbres ásperas cabrío,
De los montes esconde: copia bella
Que un silbo junta y un peñasco sella.
(Luis de Góngora, fragmento de “Fábula de Polifemo y Galatea”)

Comparación o símil: consiste en establecer una relación explícita entre un término real y uno alegórico o imaginario de cualidades análogas. Esta comparación está marcada típicamente por medio de como, cual, que o se asemeja a.
Ejemplo: “como el ave sin aviso / o como el pez, viene a dar / al reclamo o al anzuelo” (Lope de Vega, “Fuente Ovejuna”).

Elipsis: tiene lugar cuando se omite alguno de los elementos de la frase. Si bien esta supresión puede llevarse a cabo sobre un término necesario para la correcta construcción de la oración, el lector puede reponerlo basándose en el contexto. A veces la elipsis funciona como un recurso capaz de brindarle un mayor énfasis al término elidido.
Ejemplo:

Por una mirada un mundo
por una sonrisa un cielo
por un beso… ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!
(Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas, “XXIII”)

Epíteto: consistente en el uso de adjetivos o participios que refieren características intrínsecas de un sustantivo, por lo cual no añaden ninguna información suplementaria para describirlo. Se suele emplear para acentuar el significado de lo que se está describiendo.
Ejemplo: “Por ti la verde hierba, el fresco viento / el blanco lirio y colorada rosa / y dulce primavera me agradaba…” (Garcilaso de la Vega, Égloga I).

Metáfora: consiste en la expresión de un concepto a través de la utilización de una expresión con un significado distinto o en contexto diferente al habitual. En una metáfora se genera una relación entre dos términos entre los cuales existe alguna semejanza. Se trata de una relación de identidad total entre dos seres, reflexiones o conceptos, de tal forma que para referirse a uno de los elementos de la metáfora se organiza el nombre de otro. Uno de los términos es el literal y el otro se usa en sentido figurado.
Ejemplo: “Tus cabellos son de oro” significa que ese cabello es rubio. La relación se establece en este caso entre el color del oro y el color del cabello rubio: ésa es la relación se semejanza que existe entre ambos términos. “Oro” está utilizado en sentido figurado, ya que no se pretende decir que el cabello está hecho de este metal.

Metonimia: en estrecha relación con la metáfora, consiste en designar una cosa o idea con el nombre de otra, basándose en una relación de proximidad existente entre el objeto real y el objeto representado. Los casos más frecuentes de metonimia son las relaciones del tipo causa-efecto y las del todo por la parte.
Ejemplo: “¿Leíste a Cortázar?”. En este caso, la intención es saber si se leyó un libro de Cortázar.

Oxímoron: consiste en reunir dos palabras de sentido contrario en un solo sintagma, provocando una contradicción entre ambos términos.
Ejemplo: “Silencio ensordecedor”, “agua seca”.

Paralelismo: consiste en la semejanza a nivel sintáctico entre distintas secuencias de un texto.
Ejemplo: “Errado lleva el camino / errada lleva la guía” (Anónimo, Romancero Clásico).

Personificación: tiene lugar cuando se le atribuyen atributos propios de seres animados a otros inanimados o abstractos, o acciones y cualidades humanas a seres que no lo son, dándoles vida propia.
Ejemplo: “Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía digestión del cocido y de la olla podrida” (Leopoldo Alas «Clarín». La Regenta).

Quiasmo: consiste en repetir palabras o expresiones iguales de forma cruzada y manteniendo una simetría, a fin de que la disparidad de sentidos resulte a su vez significativa. Busca dar valor a una idea central a partir de la repetición de una frase.
Ejemplo: “Ni son todos los que están, ni están todos los que son”.

Sinécdoque: consiste en expresar la parte de un objeto por el todo o el todo por la parte.
Ejemplo: “Quedó sola con cuatro bocas que alimentar” se refiere a que alguien quedó sola con cuatro personas a las que alimentar. “Boca” es parte del cuerpo que tiene que ser alimentado.

Sinestesia: se produce cuando se enlazan sensaciones percibidas por órganos sensoriales distintos.
Ejemplo: “Hay perfumes frescos como carne de niño, dulces como los oboes, verdes como las praderas” (Baudelaire, “Correspondencias”). En este ejemplo, los perfumes son dulces (utilización de adjetivo relacionado con el sentido del gusto en vez del del olfato) y verdes (adjetivo concerniente al campo semántico del sentido de la vista).

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A lo largo de la historia de la poesía, combinaciones de determinadas características formales (concernientes a la rima, a la métrica, a la acentuación, etc.) se han establecido conformando estructuras que se extendieron y popularizaron al punto de llegar a constituirse en modelos prefijados. Esto quiere decir que para ciertas composiciones poéticas definidas por un nombre específico (como el soneto, el romance, etc.) se sabe de antemano qué combinaciones de rima utilizará, entre qué versos lo hará, cuántas estrofas tendrá, cuántos versos poseerá cada una, etc.

El soneto es, quizá, la forma asociada por excelencia a la “alta cultura”. Fue importado desde Italia, y su adaptación al castellano fue llevada a cabo por poetas como el marqués de Santillana (1398-1458), Juan Boscán y Garcilaso de la Vega, entre otros. En español el soneto consta de cuatro estrofas (dos cuartetos seguidos de dos tercetos), con rimas consonates de tipo ABBA en las dos primeras y CDE:CDE, CDE:DCE o CDC:DCD en las últimas dos. Cada estrofa posee versos endecasílabos. En éste tipo de verso debe estar acentuada o bien la sexta sílaba, o bien la cuarta y la octava.

Ejemplo de soneto:

SONETO CXLV (Sor Juana Inés de la Cruz)

Éste que ves, engaño colorido, A
que, del arte ostentando los primores, B
con falsos silogismos de colores B
es cauteloso engaño del sentido; A

éste, en quien la lisonja ha pretendido A
excusar de los años los horrores, B
y venciendo del tiempo los rigores B
triunfar de la vejez y del olvido, A

es un vano artificio del cuidado, C
es una flor al viento delicada, D
es un resguardo inútil para el hado: C

es una necia diligencia errada, D
es un afán caduco y, bien mirado, C
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada. D

El romance, por otra parte, es una composición que se encuentra asociada a la tradición literaria española, y se halla característicamente relacionado con la oralidad. Se popularizó en el siglo XV. Consta de una serie indefinida de versos, con rimas asonantes en los versos pares y versos sueltos (sin rima) en los impares. Los romances son generalmente poemas narrativos de una gran variedad temática.

Ejemplo de romance:

Fragmento de LA JURA DE SANTA GADEA (Anónimo)

En Santa Gadea de Burgos
do juran los hijosdalgo,
allí toma juramento
el Cid al rey castellano,
sobre un cerrojo de hierro
y una ballesta de palo.
Las juras eran tan recias
que al buen rey ponen espanto.
(Texto completo aquí).

En las primeras décadas del siglo XX, tuvo lugar en todas las artes una serie de movimientos denominados “Vanguardias del siglo XX”. Se suele considerar el arte de comienzos del siglo XX como una ruptura con respecto a lo anterior. Las causas de esta nueva búsqueda estética se atribuyen típicamente a fenómenos como el adelanto de la técnica, la Revolución Industrial y el progreso, que influyeron fuertemente en la mentalidad del hombre del siglo pasado; las guerras mundiales; las reveladoras teorías filosóficas y científicas; el surgimiento del psicoanálisis; el afán de enfrentamiento al mundo de ideas proveniente del pensamiento burgués, entre otras.

Lo cierto es que hubo una gran necesidad de cambio que dio como resultado corrientes diversas e incluso contradictorias.

En poesía, se experimentó con la forma: se jugó con la ruptura del código, con la desgramaticalización del lenguaje e, incluso, con la disposición de los versos en el papel. Así, se escribieron poemas con términos inventados, que se empleaban sólo por su sonoridad, se deformaban ortográficamente palabas gramaticalmente aceptadas, se incluían onomatopeyas jamás vistas antes en poemas, se delineaban figuras alusivas al tema del poema con los versos, etc. Éste último tipo de experimento se denomina caligrama, y se le suele atribuir a Guillaume Apollinaire, aunque el poeta chileno Vicente Huidobro ya había incluido uno en su libro Canciones en la Noche, de 1913.

Ejemplos de caligramas de Vicente Huidobro:

Ejemplos de caligramas de Apollinaire:

La rima entre dos o más palabras puede constatarse a partir de la vocal acentuada (inclusive) de cada una de ellas. En el caso de que se repitan todos los fonemas, se tratará de una rima consonante; si sólo se reiteran las vocales (siempre en el mismo orden), la rima se denomina asonante.

Desde el punto de vista compositivo, la rima consonante es de más dificultoso empleo que la asonante, ya que restringe fuertemente el abanico de posibilidades que posee un escritor a la hora de seleccionar las palabras. Por esta razón es que aquella rima suele presentarse en composiciones que han pretendido un mayor nivel de refinamiento a lo largo de la historia de la literatura. Contrariamente, la rima asonante, por permitir una mayor cantidad de opciones y de combinaciones entre palabras, se utiliza frecuentemente en la lírica tradicional o popular. Por lo general, estos dos tipos de rimas no se presentan en una misma estrofa.

Si bien cuando se habla de rima en un poema, debemos remitirnos inmediatamente a la última palabra de cada verso, también es posible que ésta exista dentro de un mismo verso o entre palabas internas de versos diferentes. Por ejemplo, en un pasaje de “Fábula de Polifemo y Galatea”, de Luis de Góngora (1561–1627) leemos: “Infame turba de nocturnas aves, / Gimiendo tristes y volando graves”. Aquí vemos que además de la rima consonante que tiene lugar entre aves y graves, en el primer verso riman también (aunque se trate en este caso de rima asonante) infame con aves y turba con nocturnas.

La rima colabora (junto con la métrica del poema y la acentuación de las palabras) a la constitución de la sonoridad, de la musicalidad del texto. Además, ya desde la Antigüedad, los cantores que narraban sucesos acompañados por la lira, lo hacían en versos con rima, lo cual favorecía la memorización de las palabras.

Por último, la rima funciona también en el plano del significado de las palabras. Aquellas que riman en un poema abren posibles caminos de vinculación semántica a los cuales el lector siempre debe estar atento.

En poesía, la métrica es, junto con la rima, el factor que se ocupa de la formación rítmica del poema. Cuando se habla de métrica no sólo se está haciendo referencia a la cantidad de estrofas y versos sino que también se designa la cantidad de sílabas que posee un verso.

Existen poemas con métrica fija. Esto es, ciertos poemas constan de versos de la misma medida (ocho, once, catorce sílabas, por ejemplo). Por otra parte, en algunas composiciones poéticas, se pueden combinar versos de distintas medidas de manera regular (es decir, por ejemplo, un verso de siete sílabas y uno de cinco alternadamente a lo largo de todo el poema). En general, solían tener mayor prestigio aquellos versos de nueve sílabas en adelante. Sin embargo, ocho sílabas parece ser la extensión media del grupo fónico castellano.

A la hora de medir un verso, se puede producir un fenómeno denominado sinalefa, el cual influye en la manera de contar las sílabas, haciendo que la cantidad de sílabas gramaticales difiera del cómputo de sílabas métricas. La sinalefa tiene lugar cuando se encuentran dos o más vocales al final de una palabra y al comienzo de la siguiente, y consiste en la pronunciación de estas vocales en una sola sílaba. Así, en el verso “Yo soy aquel que ayer no más decía”, de Rubén Darío, se cuentan once sílabas, de la siguiente manera:

Yo | soy | a | quel | que~a | yer | no | más | de | cí | a
1      2     3      4          5        6      7      8      9   10  11

La sinalefa también está presente entre la conjunción copulativa y y la vocal de la siguiente palabra. Por ejemplo, en el siguiente endecasílabo (verso de once sílabas) vemos esto:

Y | por | ven | tu | ra~en | tre~a | la | bas | tros | y~o | ro
1     2       3     4       5         6       7     8       9      10    11

También se puede presentar cuando una palabra termina en vocal y la siguiente comienza con una h muda:

¿Qué~he~he | cho | yo?
1                       2      3

Si bien el poeta puede renunciar al empleo de la sinalefa, en especial si la segunda vocal es tónica (es decir, cuando la sinalefa es más dura), ésta es algo que tiende a suceder naturalmente por la pronunciación de la lengua española, y no debe omitirse excepto que el poeta así lo indique mediante la creación de un hiato artificial. Éste se señala a través de la colocación de diéresis sobre la vocal más débil:

Y | con | sus | e | cos | sü | a | ves,
1     2      3     4     5     6    7     8

Por otra parte, la acentuación de las palabras (la cual influye, junto a la métrica y a la rima en la sonoridad de un poema) también puede modificar el cómputo de sílabas métricas. Así, si la palabra final de un verso es aguda, se contará una sílaba más. Por el contrario, si es esdrújula, se le restará una:

ya | na | die | sa | be~el | au | tor.
1      2     3     4       5       6     7  (+ 1): Total de sílabas métricas: 8

¡Go | bier | no | de | la | Re | pú | bli | ca!
1        2       3     4     5    6     7     8     9  (-1): Total de sílabas métricas: 8

Para terminar, cabe mencionar que se denomina verso blanco a aquel que posee medida pero no rima, y verso libre a aquel que carece de medida y rima.

En el caso de poemas construidos con este último tipo de verso, la articulación rítmica se halla en aspectos internos del mismo, como por ejemplo en las isotopías a nivel fónico, morfológico, sintáctico y semántico, entre otros.