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Sueño del retorno

(Música: Pat Metheny; letra: Pedro Aznar).


Empezamos con un clásico.

Poema de Charles Bukowski

The Laughing Heart

your life is your life
don’t let it be clubbed into dank submission.
be on the watch.
there are ways out.
there is a light somewhere.
it may not be much light but
it beats the darkness.
be on the watch.
the gods will offer you chances.
know them.
take them.
you can’t beat death but
you can beat death in life, sometimes.
and the more often you learn to do it,
the more light there will be.
your life is your life.
know it while you have it.
you are marvelous
the gods wait to delight
in you.

Charles Bukowski

Traducción/traición propia (espero que con el perdón de Bukowski):

El corazón que ríe

tu vida es tu vida
no dejes que la metan a palazos en una cavernosa sumisión.
estate alerta.
hay formas de salir.
en algún lado hay luz.
puede ser que no sea mucha luz, pero
le gana a la oscuridad.
estate alerta.
los dioses te van a ofrecer oportunidades.
(re)conocelas.
aprovechalas.
no podés ganarle a la muerte, pero
podés ganarle a la muerte en vida, a veces.
y cuanto más seguido aprendas a hacerlo,
más luz va a haber.
tu vida es tu vida.
conocela mientras la tengas.
sos maravillos@
los dioses esperan para deleitarse
en vos.

Fecha de entrega del trabajo práctico

Chicos, se pospone una semana la entrega del trabajo práctico: la nueva fecha es el miércoles 25. Hago esto para poder revisar los borradores de quienes todavía no me lo han enviado.
Saludos.

Recuperatorio

Recuerden que el recuperatorio es el miércoles 18. Deberán rendir los que desaprobaron y los que faltaron al primer examen.

Textos para la próxima clase

Chicos, hoy no dejé en la fotocopiadora el ensayo de Borges y el cuento de Maslíah porque detecté un pequeño problema en la impresión que tenía hecha. Los dejo en la semana (por las dudas, pregunten el martes que viene en la fotocopiadora). Por favor, sáquenlos para la próxima. Gracias.

¡Saludos!

Textos para mañana

EL IDIOMA ANALÍTICO DE JOHN WILKINS (en J. L. Borges, Otras inquisiciones, 1952).

He comprobado que la decimocuarta edición de la Encyclopaedia Britannica suprime el articulo sobre John Wilkins. Esa omisión es justa, si recordamos la trivialidad del artículo (veinte renglones de meras circunstancias biográficas: Wilkins nació en 1614, Wilkins murió en 1672, Wilkins fue capellán de Carlos Luis, príncipe palatino; Wilkins fue nombrado rector de uno de los colegios de Oxford, Wilkins fue el primer secretario de la Real Sociedad de Londres, etc.); es culpable, si consideramos la obra especulativa de Wilkins. Éste abundó en felices curiosidades: le interesaron la teología, la criptografía, la música, la fabricación de colmenas transparentes, el curso de un planeta invisible, la posibilidad de un viaje a la luna, la posibilidad y los principios de un lenguaje mundial. A este último problema dedicó el libro An Essay Towards a Real Character and a Philosophical Language (600 páginas en cuarto mayor, 1668). No hay ejemplares de ese libro en nuestra Biblioteca Nacional; he interrogado, para redactar esta nota, The Life and Times of John Wilkins (1910), de P.A. Wright Henderson; el Woerterbuch der Philosophie (1924), de Fritz Mauthner; Delphos (1935) de E. Sylvia Pankhurst; Dangerous Thoughts (1939), de Lancelot Hogben.
Todos, alguna vez, hemos padecido esos debates inapelables en que una dama, con acopio de interjecciones y de anacolutos, jura que la palabra luna es más (o menos) expresiva que la palabra moon. Fuera de la evidente observación de que el monosílabo moon es tal vez más apto para representar un objeto muy simple que la palabra bisilábica luna, nada es posible contribuir a tales debates; descontadas las palabras compuestas y las derivaciones, todos los idiomas del mundo (sin excluir el volapük de Johann Martin Schleyer y la romántica interlingua de Peano) son igualmente inexpresivos. No hay edición de la Gramática de la Real Academia que no pondere “el envidiado tesoro de voces pintorescas, felices y expresivas de la riquísima lengua española”, pero se trata de una mera jactancia, sin corroboración. Por lo pronto, esa misma Real Academia elabora cada tantos años un diccionario, que define las voces del español… En el idioma universal que ideó Wilkins al promediar el siglo XVII, cada palabra se define a sí misma. Descartes, en una epístola fechada en noviembre de 1629, ya había anotado que mediante el sistema decimal de numeración, podemos aprender en un solo día a nombrar todas las cantidades hasta el infinito y a escribirlas en un idioma nuevo que es el de los guarismos [1]; también había propuesto la formación de un idioma análogo, general, que organizara y abarcara todos los pensamientos humanos. John Wilkins, hacia 1664, acometió esa empresa.
Dividió el universo en cuarenta categorías o géneros, subdivisibles luego en diferencias, subdivisibles a su vez en especies. Asignó a cada género un monosílabo de dos letras; a cada diferencia, una consonante; a cada especie, una vocal. Por ejemplo: de, quiere decir elemento; deb, el primero de los elementos, el fuego; deba, una porción del elemento del fuego, una llama. En el idioma análogo de Letellier (1850), a, quiere decir animal; ab, mamífero; abo, carnívoro; aboj, felino; aboje, gato; abi, herbivoro; abiv, equino; etc. En el de Bonifacio Sotos Ochando (1845), imaba, quiere decir edificio; imaca, serrallo; imafe, hospital; imafo, lazareto; imarri, casa; imaru, quinta; imedo, poste; imede, pilar; imego, suelo; imela, techo; imogo, ventana; bire, encuadernor; birer, encuadernar. (Debo este último censo a un libro impreso en Buenos Aires en 1886: el Curso de lengua universal, del doctor Pedro Mata.)
Las palabras del idioma analítico de John Wilkins no son torpes símbolos arbitrarios; cada una de las letras que las integran es significativa, como lo fueron las de la Sagrada Escritura para los cabalistas. Mauthner observa que los niños podrían aprender ese idioma sin saber que es artificioso; después en el colegio, descubrirían que es también una clave universal y una enciclopedia secreta.
Ya definido el procedimiento de Wilkins, falta examinar un problema de imposible o difícil postergación: el valor de la tabla cuadragesimal que es base del idioma. Consideremos la octava categoría, la de las piedras. Wilkins las divide en comunes (pedernal, cascajo, pizarra), módicas (mármol, ámbar, coral), preciosas (perla, ópalo), transparentes (amatista, zafiro) e insolubles (hulla, greda y arsénico). Casi tan alarmante como la octava, es la novena categoría. Ésta nos revela que los metales pueden ser imperfectos (bermellón, azogue), artificiales (bronce, latón), recrementicios (limaduras, herrumbre) y naturales (oro, estaño, cobre). La belleza figura en la categoría décimosexta; es un pez vivíparo, oblongo. Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (l) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas. El instituto Bibliográfico de Bruselas también ejerce el caos: ha parcelado el universo en 1000 subdivisiones, de las cuales la 262 corresponde al Papa; la 282, a la Iglesia Católica Romana; la 263, al Día del Señor; la 268, a las escuales dominicales; la 298, al mormonismo, y la 294, al brahmanismo, budismo, shintoísmo y taoísmo. No rehusa las subdivisiones heterogéneas, verbigracia, la 179: “Crueldad con los animales. Protección de los animales. El duelo y el suicidio desde el punto de vista de la moral. Vicios y defectos varios. Virtudes y cualidades varias.”
He registrado las arbitradiedades de Wilkins, del desconocido (o apócrifo) enciclopedista chino y del Instituto Bibliográfico de Bruselas; notoriamente no hay clasificación del universo que no sea arbitraria y conjetural. La razón es muy simple: no sabemos qué cosa es el universo. “El mundo – escribe David Hume – es tal vez el bosquejo rudimentario de algún dios infantil, que lo abandonó a medio hacer, avergonzado de su ejecución deficiente; es obra de un dios subalterno, de quien los dioses superiores se burlan; es la confusa producción de una divinidad decrépita y jubilada, que ya se ha muerto” (Dialogues Concerning Natural Religion, V. 1779). Cabe ir más lejos; cabe sospechar que no hay universo en el sentido orgánico, unificador, que tiene esa ambiciosa palabra. Si lo hay, falta conjeturar su propósito; falta conjeturar las palabras, las definiciones, las etimologías, las sinonimias, del secreto diccionario de Dios.
La imposibilidad de penetrar el esquema divino del universo no puede, sin embargo, disuadirnos de planear esquemas humanos, aunque nos conste que éstos son provisorios. El idioma analítico de Wilkins no es el menoos admirable de esos esquemas. Los géneros y especies que lo componen son contradictorios y vagos; el artificio de que las letras de las palabras indiquen subdivisiones y divisiones es, sin duda, ingenioso. La palabra salmón no nos dice nada; zana, la voz correspondiente, define (para el hombre versado en las cuarenta categorías y en los géneros de esas categorías) un pez escamoso, fluvial, de carne rojiza. (Teóricamente, no es inconcebible un idioma donde el nombre de cada ser indicada todos los pormenores de su destino, pasado y venidero.)
Esperanzas y utopías aparte, acaso lo más lúcido que sobre el lenguaje se ha escrito son estas palabras de Chesterton: “El hombre sabe que hay en el alma tintes más desconcertantes, más innumerables y más anónimos que los colores de una selva otoñal… cree, sin embargo, que esos tintes, en todas sus fusiones y conversiones, son representables con precisión por un mecanismo arbitrario de gruñidos y de chillidos. Cree que del interior de un bolsista salen realmente ruidos que significan todos los misterios de la memoria y todas las agonias del anhelo” (G. F. Watts, pág. 88, 1904).

(1) Teóricamente, el número de sistemas de numeración es ilimitado. El más complejo (para uso de las divinidades y de los ángeles) registraría un número infinito de símbolos, uno para cada número entero; el más simple sólo requiere dos. Cero se escribe 0, uno 1, dos 10, tres 11, cuatro 100, cinco 101, seis 110, siete 111, ocho 1000… Es invención de Leibniz, a quien estimularon (parece) los hexagramas enigmáticos del I King.

LA TORTUGA (en Leo Maslíah, La tortuga, 1990).

Salí a caminar porque me sentía solo y el tedio me abrumaba. Afuera el sol resplandecía. Las nubes también pero más oscuros. Llegué al parque y me llené los bronquios de aire pura. Los ojos de los árboles se movían a impulso de una brisa fresca y delicado que hacía tintinear además los esqueletos de algunos insectos muertas contra fragmentos de botellas rotos. Me acerqué al lago y vi que una tortuga trataba de avanzar por el barro pugnando por llegar hasta el agua. No la dejé. Su caparazón era duro y su semblante inteligente y serena. Me la llevé para casa, a fin de paliar mi soledad. Cuando llegamos la puse en la bañera y me fui a buscar en la biblioteca un libro de cuentas para leerle. Ella escuchó atento, interrumpiéndome de vez en cuando para pedirme que repitiera alguna frase que le hubiese parecido especialmente hermoso. Luego me dio a entender que tenía hombre y ya me fui nuevamente al lago a buscar alga que le resultara apetecible. Recogí pasto y una planta de ojos verdes oscuras. También junté algún hormiga, por si acaso. De nuevo en casa, fui a llevar las cosas al baño, pero el tortuga no estaba allí. Lo busqué por todas partes, en el ropero, la refrigeradora, entre los sábanos, alfombras, vajillo, estantes, pero no hubo casa, no lo encontré. Entonces me vinieron deseos de ir al baño y los hice, pero cuando tirábamos la cadena comprobaste que el inodoro estaba tapada. Se les ocurrió entonces que the tortuga podía haberse metida allí. ¿Cómo rescatarlos? Salí de casa y caminé hasta encontrar una alcantarilla. Levantéi la tapa y me metisteis ahí. No habían luces. Caminéi. Los pies se me mojarán. Una rata morderói. Yo seguéi. “¡Tortuguéi, tortuguéi!”, gritéi. Nodie contestoy. Avancex. Olor del agua no ser como la del lago. “¡Tortugúy, vini morf papit!”, insistiti. Ningún resultoti. Expedición fútil.
Salí del cantarillo y en casa me limpí y me preparó cafés. Lo tomés a sorbo corta, mirondo televicián. En sópito ¿qué vemos in pantalla? Tortugot. “¿Cómo foi a parar alá?”, le preguntete. Y ella dijome ofri con dichosa contestaçao: “No por Allah: Budapest. Corolarius mediambienst cardinal e input fosforest”. A la que je la contesté “bon, but mut canalis et adeus, Manuelita”.

“¡Nai, nai!”, dictio tort, “eu program mostaza interesting”.

“Demostric”, pidulare.

Tons turtug bailó, candó, concertare, crobacía y magiares, asta que yo poli me zzz.

A continuación les dejo enlaces para que amplíen el contenido del dossier:

“Coplas por la muerte de su padre”, de Jorge Manrique, completo.

Epodo II, de Horacio, en latín, traducción y poemas en relación intertextual.

Égloga I, de Garcilaso de la Vega.

— “El arte de morir”, de George Harrison:

Llegará un momento en el que todos debamos partir;
entonces, nada de lo que haga la hermana María
me mantendrá con vos, aquí.
nada de lo que he estado intentando en esta vida
puede igualar o superar el arte de morir.
¿Me creen?

Llegará un momento en el que todas tus esperanzas se estén desvaneciendo,
en el que las cosas que parecían tan planas
se transformen en un dolor inmenso
buscando la verdad entre las mentiras,
respondidas cuando hayas aprendido el arte de morir.
¿Todavía están conmigo?

Pero si lo querés, lo tenés que encontrar;
pero cuando lo tengas, no vas a tener la necesidad.

Llegará un tiempo en el que la mayoría de nosotros vuelva aquí,
traídos de regreso por nuestro deseo de ser
una entidad perfecta,
Viviendo a través de un millón de años de llanto,
hasta que entiendas el arte de morir…
¿Me creen?

Trabajo práctico

La consigna de más abajo es optativa para aquellos que quieran tener una nota extra. El propósito es que ustedes redacten un texto cohesivo y coherente. De esta manera, además de incrementar su conocimiento acerca del tema, practican redacción de textos monográficos.

CONSIGNA:

Redacten un escrito de entre dos y tres páginas acerca de las Vanguardias literarias del siglo XX. El texto debe contar con una introducción al tema, un cuerpo donde se exponga y desarrolle el tema en sí, y una conclusión. Para conseguir la información pueden consultar libros, internet o cualquier otro tipo de fuentes. Lo que no pueden hacer es descargar de internet una monografía sobre el tema. Toda la información proveniente de este medio debe ser corroborada con otras fuentes (pueden ser otras páginas de internet), ya que muchas veces, la información que se encuentra allí no es precisa. Pueden usar la Wikipedia, pero sólo como guía: el trabajo debe ser redactado por ustedes, no puede ser copiado y pegado de distintas páginas.

El escrito debe contener la siguiente información:

1) ¿A qué se llama “Vanguardias del siglo XX”?
2) ¿Qué hipótesis existen acerca de por qué surgieron?
3) ¿Cómo influyeron las Vanguardias en las distintas artes? Den ejemplos. (Desarrollar este punto muy brevemente).
4) ¿Cómo repercutieron las Vanguardias en la literatura? Den algunos ejemplos acerca de los distintos movimientos (futurismo, surrealismo, etc.).
5) ¿Cuándo y por qué las Vanguardias perdieron su fuerza?

Pautas formales:

Fuente: Times New Roman, tamaño 12.
Interlineado: simple o 1.
Márgenes: izquierdo y derecho de 3 cm.; superior e inferior de 2,5 cm. (Son los márgenes que vienen predeterminados por Word).

A medida que vayan trabajando (o ante cualquier duda), escríbanme mails con lo que tengan hecho hasta el momento y con las dudas que puedan tener. La fecha de entrega es el 16 de agosto.

Saludos.

PD: tengo bastante buen manejo de internet, así que espero que todos sigan la consigna, especialmente el fragmento donde se les pide que escriban ustedes y no hagan “copiar y pegar”. No quiero ver nada de “rincondelvago.com” ni de “monografias.com” o de otros sitios parecidos.